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A veces sanar no es avanzar, sino dejar de empujar

Hay momentos en los que creemos que sanar significa hacer más: más conciencia, más terapia, más esfuerzo, más voluntad.


Pero el cuerpo, el alma y el sistema familiar no siempre piden avance.

A veces piden detención.


Sanar, en ciertos tramos del camino, no es ir hacia adelante, sino dejar de empujar aquello que ya está cansado.





Empujamos cuando no confiamos.

Empujamos cuando sentimos que si paramos, algo se pierde.

Empujamos cuando creemos que el dolor se va solo si lo vencemos.

Y sin embargo, hay sanaciones que ocurren cuando soltamos la fuerza.


Cuando dejamos de insistir.

Cuando permitimos que lo que está listo se acomode solo.

Dejar de empujar no es rendirse.


Es escuchar.

Es respetar el ritmo interno.

Es permitir que el orden profundo haga su trabajo.


Tal vez hoy sanar no sea hacer nada más.

Tal vez hoy sanar sea no empujarte.


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Patricia Ciriaco

Acompañamiento terapéutico desde el alma



 
 
 

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